Existen numerosos mitos relacionados con el sexo y las enfermedades de transmisión sexual, dichos mitos llegan a afectar la vida íntima de las personas, por lo que es importante aclararlos a través de una educación y con la información adecuada para gozar de la sexualidad al máximo.

Uno de los mitos más extendidos es pensar que sólo son enfermedades de transmisión sexual (ETS) las infecciones típicas que producen lesiones genitales evidentes (herpes, gonorrea, sífilis, infecciones por hongos) sin embargo esto no es del todo cierto.

Médicamente hablando, se consideran ETS muchas enfermedades que a pesar de que no tienen una repercusión exclusiva sobre los genitales externos, tienen en la vía sexual una forma principal de contagio. En este rango se encuentra el sida, la hepatitis B o el cáncer de cérvix; el tumor maligno del cuello uterino se ha asociado de modo claro con la infección por determinados tipos de VPH.

Por otra parte tenemos el mito de que no te puedes contagiar a través del sexo oral o anal, esto es completamente falso, ya que la mezcla de fluidos genera una vulnerabilidad al contagio, sobre todo si se tiene alguna lesión en la zona.

Por otra parte es muy corriente pensar que las enfermedades que se transmiten por vía sexual sólo se pueden adquirir por contacto con personas poco higiénicas, de estrato social bajo o que ejercen la prostitución. Si bien es cierto que este aumenta el riesgo de contagio, es aún más cierto que las enfermedades de transmisión sexual pueden ser portadas por cualquier tipo de persona, con aspecto perfectamente sano y sin ninguna tara aparente.

Tomemos en cuenta lo siguiente, las enfermedades de transmisión sexual no se manifiestan del mismo modo en cada sexo ni en cada persona, de tal manera que el germen puede estar presente en alguien asintomático, sin ninguna lesión genital ni de otro tipo, y sin embargo mostrarse con toda su virulencia en la pareja infectada.

Un mito más, bastante arraigado, es aquel que da por hecho que una persona con lesiones cutáneas de cualquier tipo, sobre todo si se ubican en región genital, es foco probable de contagio de enfermedades. Ahora bien, existen muchas enfermedades de la piel, que pueden dar lesiones muy llamativas (psoriasis, ezcema, urticaria, etc.) que no son contagiosas y que por tanto no se transmiten a otras personas por ninguna vía, y menos aún por el contacto sexual.

Hay muchos más mitos o creencias populares que vinculan el riesgo de contagio sexual a determinados hábitos alimenticios o circunstancias de diverso tipo, como aquel que dice que la menstruación favorece la infección y el contagio genital u otros. Nada de ello tiene fundamento lógico alguno y afortunadamente dicho tipo de creencia tiende a ir desapareciendo a medida que las personas van adquiriendo una mayor y mejor información sobre la sexualidad y la salud.
Lo más importante y que debemos recordar siempre es nunca olvidar el preservativo, si somos sexualmente activos siempre estaremos expuestos a ETS. Cuidemos nuestro cuerpo y llevemos una sexualidad sana.